Relato: Confrontando mi docencia y mi perfil académico
Al estudiar la educación primaria por inducción de un amigo cercano, de más edad, decidí estudiar en una escuela secundaria técnica, inicialmente me gusto esa escuela por su uniforme, luego porque considere que la escuela estaba muy bonita. También supe en aquel entonces que las carreras que ahí se impartían eran de muy buen nivel, elegí entonces inscribirme en electricidad. Por supuesto, mi madre realizo la gestión, pues era yo un niño.
Al concluir mi secundaria, me entere de la existencia de un Centro de Estudios Tecnológicos, que ofrecía la carrera de Técnico Profesional en Electricidad, este plantel ostentaba un convenio con el gobierno de Inglaterra, por lo que esta oferta me intereso mucho. En aquel momento nació en mi, la ilusión de ser becado e ir a estudiar a Gran Bretaña. Soñaba con ser un excelente técnico y laborar en una gran empresa, una industria importante, ser el mejor de los técnicos, ser indispensable. Permanecí ahí por tres años, seis semestre; Obtuve un promedio de 9.4, por lo que me titule como técnico de manera automática. Egrese y entonces me sentí indefenso, supuse que no contaba con la preparación necesaria para aterrizar mis sueños e ilusiones, no hubo beca y tampoco me fui a trabajar a la industria; con el apoyo de una persona me inscribe en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos No. 4, (voca 4) del Instituto Politécnico Nacional, de nueva cuenta permanecí en el nivel medio superior por un periodo de tres años, una vez más elegí la especialidad de electricidad, en la cual me titule como técnico electricista a través de examen general de conocimientos.
El pase automático de la licenciatura del IPN, me dio la oportunidad de inscribirme en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, elegí Ingeniería eléctrica, con duración de nueve semestres. Durante el transcurso de los 5 años, para ser honesto, no tuve la intención de trabajar en alguna dependencia de gobierno, pues lo consideraba demasiado burocrático, es decir una bola de flojos a mi entender de aquel entonces; más bien pretendía emprender por mi cuenta un negocio, una empresa de consultoría de ingeniería dedicada a satisfacer las necesidades de las industrias. Esta buena intención tampoco se me cumplió.
Al egresar, el destino me condujo a conocer a unas personas, destacados ingenieros de la ESIME del IPN, quienes nos invitaron a colaborar en la DGETI, el propósito inicial era formar un grupo selecto de egresados para enviarnos a capacitar a Japón, a lo cual acepte. Me afiliaron al gobierno federal y desde el año de 1993, laboro para esta institución. Efectivamente recibimos capacitación y algunos compañeros sí tuvieron la oportunidad de viajar a aquel país, tuve la oportunidad en estos años de ser instructor de maestros, jefe de la oficina de vinculación con el sector productivo del un plantel, jefe de la oficina de servicios administrativos de escuela y de coordinación estatal, y por supuesto maestro, actividad que tuve la oportunidad de combinar con las actividades antes señaladas. Así pues, aquellos anhelos que tuve algún día no los vi concretados, en cambio el destino o las circunstancias me acercaron a la playa de la educación, de la cual no lamento pertenecer en su ejercicio, ser profesor, es un honor en mi caso, porque soy un hombre comprometido con lo que hago, tengo suficiente conciencia social, soy un hombre creativo, paciente que gusta compartir y enseñar. Tengo el valor de ser solidario y crítico, lo cual me obliga a predicar con el ejemplo, soy propositivo.
Estar insertado en el ámbito educativo, me da la oportunidad de participar en la construcción de la sociedad del presente y del futuro, construimos las bases de las estructuras sociales mayoritarias que conforman una sociedad y un país, amalgamamos la cultura, la ciencia y la tecnología, damos sentido a las manifestaciones del arte, la economía y la política, de ahí mi orgullo de ser maestro. En el nivel medio superior acompañamos a los jóvenes a transitar de la adolescencia a la adultez, para dejar de ser niños y dar el primer paso para convertirse en hombres.
Reconozco que también tengo estigmas de insatisfacción, pero más que forma personal, son de decepción por las personas que se involucran en este quehacer:
De los directivos, me decepciona su incapacidad y su alto grado de corrupción. De las escuelas me entristece su infraestructura, su imagen detrimento y su falta de equipamiento. De los maestros su falta de compromiso y su sedentarismo, su actitud no renovada, su apatía. De los alumnos, su abandono, su falta de cariño, su desinterés, sus vicios y adicciones, su apatía. De mi persona la falta de actualización, capacitación y mi escasa técnica pedagógica para centrar la educación en el aprendizaje significativo.
Fraternamente
Gustavo Talavera
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